MONJES

Madera Metal

Encapuchado,
Envuelto en un sayo vegetal,
Corteza de Bronce, El porte entre Plañidero y Ermitaño,
Monje o Peregrino,
Qué importa el camino.

Al ritmo de las oraciones,
De Laudes a Sextas,
De Nonas a Vísperas,
De Completas al gran Silencio de la Noche,
Va, y viene,
Entre Luces y Sombras,
Se mueve,
Solo y Múltiple.

Monje Vegetal,
El Arbol que llevaba frutos,
Colmando la glotonería de un grupo de niños,
El Arbol abatido a la sombra de la Abadía,
Resucita,
Y se yergue inmortal, sus ramas reanimadas.

Martine Lavergne